Una exposición muestra el arte religioso "sin fronteras" de la Edad Media

Una exposición muestra el arte religioso "sin fronteras" de la Edad Media
La exposición "Norte & Sur: Arte Medieval de Noruega y Cataluña" mostrará a partir del día 15 de febrero y hasta el mes de mayo en el Museo Episcopal de Vic (Barcelona) cómo en términos de arte religioso "no había fronteras definidas" entre los estados europeos de la Edad Media. Esta es la tesis que sostienen los comisarios Marc Sureda y Judit Verdaguer, gracias a las piezas conservadas del mobiliario litúrgico de entre los años 1100 y 1350 en Noruega y Cataluña -prácticamente no existe de otras regiones de Europa- a pesar de que ambos territorios están separados por 3000 kilómetros. Sureda ha aseverado este jueves en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) que un viajero noruego que llegara a Cataluña en aquel momento "podía seguir la misa de aquí, además de reconocer la iconografía del altar, igual que un viajero polaco en Portugal, al ser un arte producido bajo las mismas directrices religiosas". Asimismo, ha apuntado que se seguían las "mismas directrices culturales", aunque no ha obviado que "con las lógicas diferencias de estilo", porque, por ejemplo, mientras las obras catalanas se realizaban bajo la técnica de la témpera, las noruegas eran al óleo. Por otra parte, en el sur de Europa el color azul provenía del lapislázuli y en Noruega se conseguía a partir de la azurita. En el caso de los dorados, en Cataluña fueron realizados con corladura metálica de lámina de estaño y en Noruega a partir de plata. Otras diferencias tienen que ver con que en la Cataluña del siglo XII tuvo una gran difusión la "Majestad vestida" y en Escandinavia lo que proliferaron fueron los cristos desnudos, de un sufrimiento más expresivo y ya según el gusto gótico. Judit Verdaguer ha comentado que la exposición, que se ha organizado conjuntamente con el Museo Catharijneconvent de Utrecht (Países Bajos), donde ya se pudo visitar, consta de una veintena de piezas, principalmente frontales pintados de madera de altar, vírgenes, cristos vestidos y desnudos y retablos-tabernáculos. A pesar de la lejanía, las obras, que provienen de museos de Noruega y Dinamarca, además de las colecciones de Vic y del MNAC, "se parecen entre ellas", lo que evidencia la existencia de una "red cultural" que hacía posible la difusión de los mismos patrones y estilo hasta los rincones más alejados y recónditos del continente. A la vez, ha resaltado que son "los restos de un naufragio, las supervivientes de un lenguaje artístico europeo". Marc Sureda no ha dejado pasar que todas estas obras tienen "un valor representativo extraordinario". Tanto él como Verdaguer, acompañados por el director del MNAC, Pepe Serra, y por el del Museo Episcopal de Vic, Josep Maria Riba, han indicado que en toda Europa solo se han conservado un centenar de frontales pintados de madera de los siglos XII a XIV, de los que una cincuentena, los más antiguos de ellos del siglo XII, son de Cataluña y una treintena de Noruega. El hecho de que se hayan conservado principalmente en estos territorios y no en otros tiene que ver con la "protección de la propia geografía", unas en zonas de fiordos, a los que durante muchos años era complicado acceder; otras, mayoritariamente, bajo las montañas del Pirineo. También porque en época del Renacimiento y el Barroco no hubo grandes cambios económicos y artísticos en estas zonas. Por otra parte, en Noruega, a diferencia de lo que ocurrió en los Países Bajos y en estados del centro de Europa o en Inglaterra, la reforma protestante no comportó la destrucción masiva de la imaginería de altar. Otro aspecto clave para la conservación de este patrimonio fue la creación de diferentes museos en ambos territorios a partir del siglo XIX.