Costa Rica está preocupada por la situación de los transportistas varados en sus fronteras

El Gobierno de Costa Rica expresó este viernes su preocupación por la situación sanitaria y humanitaria de cientos de transportistas varados en sus fronteras con Panamá y Nicaragua, y reiteró su pedido al sector de transporte y a los países de Centroamérica, para que acepten la aplicación medidas sanitarias frente al COVID-19. "Estamos sumamente preocupados por la salud y la condición humanitaria de los transportistas. Insistimos a los países que empecemos a activar el plan piloto (acordado con Panamá). Ayudemos a estas personas y sus familias que están agobiadas", declaró la ministra de Comercio Exterior, Dyalá Jiménez, la conferencia de prensa diaria sobre la pandemia. Jiménez dijo que está "optimista" en que los transportistas de Panamá alcancen un acuerdo con los de Costa Rica en conversaciones que están llevando adelante para que acepten utilizar una "ruta sanitaria segura" pactada por los Gobiernos de ambos países. Los transportistas panameños mantienen cerrado su lado de la frontera en protesta por las medidas sanitarias de Costa Rica que a partir del pasado lunes restringen la entrada de transportistas extranjeros. Costa Rica y Panamá alcanzaron un acuerdo para establecer una ruta sanitaria segura, la cual establece que los transportistas panameños podrán ingresar a Costa Rica por un máximo de 72 horas, pero deberán entregar la carga y cargar en almacenes fiscales determinados. Su ruta tendrá paradas establecidas y será seguida por medio de GPS. Esta es la tercera opción de la que pueden hacer uso los transportistas, las otras dos fueron decretadas el pasado lunes y han sido calificadas como inviables por el sector privado de la región. Esos decretos establecen que los transportistas pueden ingresar a una zona primaria de las fronteras, desenganchar el contenedor y entregarlo a un camión de conductor costarricense o residente; o bien, desinfectar el vehículo y entregarlo a un chófer local. La otra opción es para los transportistas que no entregan carga en Costa Rica, sino que cruzan el país desde la frontera con Panamá hasta la frontera con Nicaragua, o viceversa, a quienes se agrupa en una caravana cuyo recorrido es escoltado por la policía. Costa Rica estableció estas restricciones luego de detectar 50 casos de COVID-19 en transportistas extranjeros en un periodo de dos semanas, la mayoría en la frontera con Nicaragua. Costa Rica realizaba desde el 5 de mayo pruebas de COVID-19 a todos los transportistas y negaba la entrada a los positivos, pero a partir del pasado lunes decidió dejar de hacerlas y establecer las restricciones de ingreso. TRANSPORTISTAS PANAMEÑOS CON COVID-19 VARADOS EN NICARAGUA Con el endurecimiento de las restricciones, Costa Rica informó que desde el pasado lunes Nicaragua cerró los puestos fronterizos comunes, lo que empeoró las kilométricas filas que ya había en ambos países debido a las medidas sanitarias costarricenses. La ministra Jiménez, dijo este viernes que el Gobierno está dispuesto a efectuar un "convoy humanitario" para que tres transportistas panameños con COVID-19 varados en Nicaragua puedan cruzar Costa Rica para regresar a Panamá. Sin embargo, comentó que en el puesto fronterizo de Las Tablillas, donde se encuentran los tres panameños, ni siquiera hay funcionarios nicaragüenses trabajando. La ministra reiteró su llamado a Nicaragua para que reabra las fronteras y se aplique el plan que Costa Rica acordó con Panamá para restablecer el tránsito de mercancías. Costa Rica pidió el lunes a la Secretaría de Integración Económica Centroamericana que se elabore un protocolo sanitario regional que proteja a los transportistas, a las poblaciones de todo los países y garantice el movimiento de las mercancías. Costa Rica ha dicho que sus medidas sanitarias pretenden evitar un crecimiento de contagios, pues hasta ahora ha mantenido bajo control la situación con 911 casos, de los que 10 han fallecido.