Música, futuro y bemoles

Música, futuro y bemoles
Al último concierto que asistí en la antigua normalidad fue al de Isabel Pantoja. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a cambiar tanto la película?

Durante la época de confinamiento hemos tenido de todo: desde frikis en busca de promoción hasta conciertazos en balcones. Algunos artistas, como Edurne, tenían previsto lanzar sus trabajos discográficos y los han tenido que retrasar (su nuevo disco saldrá el 12 de junio). Otros, como Extremoduro, han aplazado sus giras y los menos, como Estopa, se han currado videoclips adaptados al momento. Los más listos, cansados de ver cómo otros regalaban su música, han organizado conciertos online cobrando la entrada. ¿Será este el futuro?"Ahora sí que sí, a la música no le queda otra: le toca reinventarse por bemoles"

Todo cambia. Esta misma semana hemos visto a los chicos de OTcruzando una selvática pasarela sin poder chocar las manos de su público virtual (espero que el foso del público se convierta próximamente en una piscina de bolas). También hemos podido ver actuaciones memorables a través de una videollamada, como la de los jueces de The Voice en Estados Unidos, o colaboraciones virtuales, como la de Bisbal y Aitana.

En cualquier caso, nada de lo que he visto supera lo que Katy Perry hizo en American Idol. Fue un derroche de originalidad, color y fantasía. La reinvención perfecta (si no sabes de lo que te hablo, ve a YouTube y pon: "Katy Perry, Daisies, American Idol").

¿Qué pasará con la música en el futuro? ¿Cuándo podremos ir de concierto? ¿Se acabaron los empujones en la pista? Serán tiempos difíciles para muchos artistas, músicos y técnicos, pero estoy totalmente seguro de que, sabiendo como sabemos (y hemos constatado) el papel tan importante que tienen las melodías en nuestras vidas, pronto podremos volver a bailar juntos. Ahora sí que sí, a la música no le queda otra: le toca reinventarse por bemoles.