Bertín Osborne: una vida marcada por las tragedias

Bertín Osborne: una vida marcada por las tragedias
Bertín Osborne está viviendo una etapa de grandes reconocimientos. Este miércoles (re)debutó en Canal Sur con un programa hecho a su medida en el que la naturalidad y la espontaneidad son piezas incuestionables. Un espacio en el que Bertín demuestra, una vez más, que es, sin duda alguna, uno de nuestros artistas más camaleónicos.

Ya lo aventuraban quienes en la década de los 70 le dejaban actuar en algunas discotecas mientras conseguía sus primeros sueldos ejerciendo múltiples oficios. La fama le llegaría una década más tarde con un importante contrato y canciones que ya son parte de la historia musical de nuestro país. El éxito de Amor mediterraneo lo convirtió en poco tiempo en una estrella; su participación en el festival de San Remo y la continua afluencia de público a sus conciertos dejaron patente su peso en el ámbito musical.

De carácter afable, pero convencido en no doblegarse ante nada ni nadie, su incontinencia verbal le ha llevado a protagonizar sonados escándalos. Si bien, en la actualidad son sus opiniones políticas las que levantan polvareda, en la década de los 90 lo hacían comentarios que, para muchos, escondían una fuerte carga machista. 

Desde que en 1992 se puso al frente del mítico Contacto con tacto, el jerezano no ha dejado de trabajar en la pequeña pantalla. Eso sí, no todos lo recuerdan con el mismo cariño, puede que porque hacía caso omiso a los guiones preparados por el equipo. Hay más de una presentadora que todavía recuerda los difíciles momentos que tuvieron que pasar durante la conducción de especiales en los que compartían escenario.

Sea como fuere, su valía como entretenedor de grandes masas le facilitó también el enrolarse en espectáculos teatrales junto a su gran amigo Paco Arévalo, al que dejó de hablar temporalmente por la filtración de una fotografía en la que compartían paella y mantel con el rey Juan Carlos y la infanta Elena.

Hombre de pocos amigos (y muchos conocidos), en el amor encontró Bertín la serenidad de la mano de Fabiola Martínez. Protagonista de romances imposibles nunca reconocidos, la boda con la venezolana en 2006 fue el final obligado a años de conquistas y arenales. Fruto de su relación con la modelo nacieron Carlos y Kike. Este último, el primogénito, irrumpió de forma prematura y con una lesión cerebral provocada por la listeria. Desde entonces –y hasta ahora–, la vida de Bertín Osborne gira en torno a la fundación que la pareja creó en 2009 para ayudar a las familias de niños con dolencias similares a la de Kike.

La tragedia de Kike no es la única que ha empañado la vida de Bertín. Detrás del relumbrón profesional se esconden experiencias traumáticas difícilmente superables. La muerte de Sandra Domecq, la madre de sus hijas mayores, supuso uno de los golpes más dolorosos. Aunque llevaban años separados, la relación que mantenían era la viva imagen del respeto y la comunicación. Nunca dieron escándalos ni tampoco los necesitaron. Precisamente, con Sandra, Bertín tuvo que afrontar también otros de los momentos más angustiosos: él mismo confesaba recientemente no haber podido superar la muerte de su primer hijo, Christian, que nació con una malformación en el hígado que le provocó la muerte.

Abrazado a esa fe cristiana que le permite afrontar los días complicados sin excesivos dramas, Bertín es optimista, luchador y emprendedor. Por eso no sorprendió que hace unos días anunciara que además de empresario hostelero y gastronómico, ahora será diseñador de moda. Y no solo prestará la imagen a una conocida firma, sino que está totalmente integrado en el diseño y el patronaje.