El hombre, la primera ficha del dominó: lidera el recorte el gasto en moda en las crisis

El hombre, la primera ficha del dominó: lidera el recorte el gasto en moda en las crisis
En el efecto dominó de la crisis que tiene por delante la industria de la moda, ya ha caído la primera ficha. Cuando estalló la crisis financiera de 2007, el hombre fue el primero en dejar de comprar ropa y el que más redujo su gasto en el sector y, ahora, cuando este negocio se enfrenta a la mayor debacle de las últimas décadas, la historia se repite. La moda en sí suele ser la avanzadilla en las crisis, porque es un gasto discrecional, pero la experiencia de la Gran Recesión es que la moda femenina resiste mejor, pese a que ellas son las que más gastan. En 2007, cada español gastaba, de media, 746 euros en vestido y calzado al año; las mujeres, tradicionalmente el principal cliente de la moda, desembolsaban hasta 863 euros. Ese mismo año, en el germen de la Gran Recesión, ellos estancaron el gasto mientras ellas lo incrementaron un 5,6%. Un año después, con el estallido de la crisis en España, ellos recortaron el gasto un 6,2%; ellas, sólo un 3%, según datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE). En vestido, el recorte fue del 6,5% en el caso de los clientes masculinos y de sólo el 2,7% entre las mujeres. En calzado, ellas no redujeron el gasto hasta un año después que los hombres, aunque cuando lo hicieron también lo contrajeron en mayor medida. En su conjunto, el sector de la moda masculina también se encogió más que el de la femenina durante la Gran Recesión. El sector de la ropa para hombres se hundió un 22,1% entre 2008 y 2014, mientras que en la moda femenina el recorte fue del 13,5%, según datos de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex). Por el momento, todavía no hay estadísticas que hayan medido la evolución del consumo de hombres y mujeres durante los últimos meses, pero los resultados de algunas compañías del sector apuntan en la misma dirección. Dentro del sector del deporte, por ejemplo, Lululemon, con un target mayoritariamente femenino, cerró el primer trimestre (finalizado en mayo) con una caída de apenas el 17%. Under Armour, con un público principalmente masculino, desplomó sus ventas un 41% en el primer trimestre (que en su caso abarca de abril a junio). El desplome es todavía mayor en compañías especializadas en formalwear como Hugo Boss, que desplomó un 59% sus ventas entre abril y junio, tres meses en los que muy pocos hombres del mundo necesitaron un traje. En España, ninguno de los grandes grupos ha desglosado las ventas por categoría de producto, aunque Jaume Miquel, presidente de Tendam, apuntó el miércoles en una conferencia que “notamos una mayor recuperación en las cadenas que se dirigen a la mujer que en las que se dirigen al hombre”. También los datos de las importaciones apuntan en la misma dirección. En marzo, el mes en que se decretó el estado de alarma, el sector que más redujo sus compras al extranjero fue la confección masculina, cuyas importaciones cayeron 14,8%, hasta 668 millones de euros.