"Bajo el miedo estamos más predispuestos a aceptar los bulos"

"Bajo el miedo estamos más predispuestos a aceptar los bulos"
Nadie tiene muy claro donde salen pero se multiplican como las setas, corren de boca en boca (y de tuit en tuit) a la velocidad del rayo, y en tiempos de coronavirus han encontrado el campo de cultivo ideal para crispar a muchos. Pero, ¿quiénes están detrás de los bulos, fake news o noticias falsas? ¿Somos todos carne de cañón para sucumbir a sus encantos y poder de sugestión? ¿Cómo podemos reconocerlos y darles esquinazo? De todo ello hablamos en esta entrevista con José Antonio Alguacil, fundador y CEO de la agencia Ilusion Labs y CyS Eventos, experto en comunicación digital e innovación con más de 20 años de experiencia en el sector y autor del canal de YouTube FefoVlog con más de 13. 000 seguidores.

¿Los bulos son siempre premeditados y con un objetivo o también pueden surgir de forma espontánea?

Por regla general, una noticia falsa es aquella información deliberadamente creada y manipulada o cuestionada para condicionar intencionadamente la opinión de quien la consume. Dicho de otro modo, estamos generando una influencia. Obviamente todo genera influencia: un periódico, una publicidad. . . pero cuando lo que estás haciendo de forma consciente es manipular se puede identificar como fake news. Los bulos aparecen y adquieren su poder cuando la población a la que se dirigen está sometida a unos niveles de estrés un tanto intensos ya sea por política, por el coronavirus o por cualquier otro tema. Por lo tanto, en general buscan una manipulación tácita.

¿Qué tipo de persona se encuentra detrás de un bulo?

No creo que haya un ente mayor que crea los bulos pero sí que es cierto que hay corrientes de opinión, ideologías, momentos e intereses que ayudan a su propagación. Detrás de las noticias falsas siempre hay dos roles: el creador o creadores, los que les dan vida, que tienen ciertos intereses sobre la manipulación del asunto o quieren generar más fuerza en la corriente de opinión, y los que están detrás, que somos todos porque todos somos, hemos sido y podemos ser víctimas de las fake news. Cuando compartimos un bulo lo que estamos haciendo fundamentalmente es fortalecer nuestras creencias y cuando no comprobamos lo que estamos compartiendo o diciendo estamos, consciente o inconscientemente, movidos por cierto fanatismo en torno a una idea, ya sea política, sanitaria o de cualquier otro tipo. "Cuando no comprobamos lo que estamos compartiendo o diciendo estamos, consciente o inconscientemente, movidos por cierto fanatismo en torno a una idea"

¿Qué señales pueden indicarnos que estamos ante una noticia falsa?

Las noticias falsas se caracterizan por una serie de estrategias muy sencillas. Primero, un contenido falso. Cuando se crea un contenido con la intención de engañar. Segundo, la manipulación de contenidos reales. Cuando distorsionamos una información para darle el giro argumental que nos interesa. Lo vemos todos los días con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que cuando le interesa le da el giro a cualquier tema. Otro punto, cuando es contenido engañoso o ambiguo, por ejemplo, cuando damos por sentado que una opinión es un hecho. Luego tenemos la contextualización de contenidos, creamos un contenido real que acompaña a una información genuina y que giramos hacia un contexto diferente, se ve mucho con los porcentajes o con las gráficas. Y cuando falseamos el origen de la información o cuando privamos de información, también es manipulación. El problema radica en que la mayoría de la población carece de las herramientas para valorar si una noticia falsa en real o no es real.

¿Hay personas más propensas que otras a creerse los bulos?

Todos somos o hemos sido víctimas de algún bulo. Lo que sí que es cierto es que cuanto más simple sea un relato y mayor sea la complejidad de lo que explique más predisposición tendremos a aceptarlo. Dicho de otra manera, buscamos la simplificación de lo complejo. ¿Para qué? Para entenderlo y para construir nuestro propio relato de la realidad. Todos podemos ser víctimas y parte de un bulo, solo tienen que llegar en el momento adecuado. Ahora mismo algo que nos atañe porque nos va la vida en ello es la pandemia pero hace quince podía ser un manifestación y hace treinta otra cosa. Tiene que ser algo que nos afecte para que de ese modo podamos aceptar una realidad u otra. Y cuando pasa algo muy complejo, no sabemos explicarlo y alguien da un relato sencillo estamos más predispuestos a compartirlo porque creemos que tenemos una solución. También es cierto que cuando estamos bajo el miedo, la duda o con incertidumbre estamos más predispuestos a aceptar este tipo de noticias.

¿Es la ideología un factor decisivo a la hora de aceptar como bueno un bulo?

Sí. Las fake news tienen un carácter identitario brutal y la ideología es parte de esa identidad. Obviamente la ideología está en todos lados aunque hay gente que la tiene más definida y otra menos, pero al final no deja de ser un sistema de creencias. Cuando tenemos un bulo que confirma nuestro relato, y a la vez nuestro sistema de creencias, y a la vez nuestra ideología, es carne de cañón. Y ese no pensar es, precisamente, como echar gasolina al fuego, se comparten constantemente y lo curioso es, además, que de la misma noticia salen 500 versiones completamente diferentes. De hecho, la misma noticia puede usarse en contra o a favor, un ejemplo reciente son las caceroladas del barrio de Salamanca en Madrid: para unos 'la gente sale a la calle porque está cansada' para otros ‘los pijos salen con palos de golf'. "Todos somos o hemos sido víctimas de algún bulo. Cuanto más simple sea un relato y mayor sea la complejidad de lo que explique más predisposición tendremos a aceptarlo"

¿Son los jóvenes, especialmente, ‘carne de cañón’ para sucumbir a los bulos y difundirlos?

Ahora mismo toda persona joven entre los 17 y los 20 años tiene una necesidad clara de construir una identidad y la política es una parte de esa identidad. La inexperiencia, la impulsividad, las redes sociales y esa construcción de marca o identidad ayudan a que todo eso se haga mucho más rápido. ¿Por qué? Porque lógicamente no están atados a un código ético como, por ejemplo, un periódico. Un periódico no puede publicar una noticia falsa a conciencia pero yo si puedo publicarla porque no estoy sujeto a una estructura. Y si además no compruebo esa noticia porque soy inexperto, tengo el gatillo flojo y encima confirma mi identidad, estaré compartiendo un bulo más rápido que nunca.

¿Por qué internet y las redes sociales son un vehículo tan eficaz para propagar los bulos?

Las fake news han existido siempre, desde las viejas trovas que pagaban los nobles para calumniar a un contrario hasta hoy en día, donde el follón llega con el wifi encendido. Todo el mundo comparte y todo el mundo está conectado. La inmediatez de internet y las redes sociales hace que todas estas noticias lógicamente se propaguen de una forma más breve y más simple. Cuando hablamos de redes sociales, además, hay un componente muy importante de ego que se divide en dos partes: la información que se comparte va en contra o a favor de tu relato, de tu identidad, y lo segundo, quien va a ganar esa lucha dialéctica. Y cuando hay mucha gente que se enzarza lógicamente se crea más ruido y más trending topic. Y obviamente también hay grupos que están bajo el yugo o sueldo de los diferentes grupos ideológicos que lo que hacen es incendiar. Si yo te toco las narices tú contestas y estamos consiguiendo que muchas contestaciones sean TT nos gusten o no. Cuando veas esto y no te guste: ignóralo, ni like ni dislike, ni compartir ni comentar. Y si todo el mundo el mundo hiciese lo mismo controlaríamos mucho mejor no ya la difusión de bulos sino la de noticias que no nos gustan.

En estos momentos donde todo el mundo está especialmente sensible, ¿Cuáles son las principales consecuencias que puede tener para la ciudadanía?

En este caso particular es el miedo a la crispación, a la división, a la polarización. . . que en el fondo es un interés político. Si dividimos a la población la consecuencia directa es el enfrentamiento. Esto lo hemos visto también en casos como el de Cataluña y en como ese miedo, esa crispación, esa polarización al final ha llevado a un cierto enfrentamiento. Cuando a la gente la pones al límite en su cabeza lo más probable es que lleguemos a un mal asunto. Estos días, de hecho, ya estamos viendo como surgen los enfrentamientos entre los que hacen caceroladas y las que no las hacen. Al final, cada bulo no es más que un ladrillo de un muro ideológico. Es muy fácil estar en blanco o en negro, lo difícil es estar en medio. Y lo malo de las redes sociales es que inconscientemente nos estamos definiendo como blancos y negros y eso es un error histórico porque al final nos estamos enfrentando con vecinos y familiares. "Ante un bulo, lo mejor es ponerse en cuarentena y hacer funcionar el pensamiento crítico"

¿Cuáles son las mejores medidas de prevención ante los bulos?

Lo mejor es ponerse en cuarentena y hacer funcionar el pensamiento crítico: aunque no me guste esta noticia puede que sea verdad. Cuando son noticias muy sorprendentes, cuando son bipolares como las llamo yo, es decir, cuando hay buenos y malos. . . es cuando realmente hay que poner una noticia en cuarentena y ver fuentes alternativas. Al final la comparativa y la alfabetización digital son herramientas esenciales que deberían ser enseñadas en las escuelas porque el problema no es que tú, tu hermano o tu padre os podáis encender. El problema es que una generación nueva que ha nacido con el móvil se relaciona a través de la crispación. Y ser conscientes que el pensamiento crítico no es poner todo en duda, sino abrir puertas, hacernos preguntas y buscar diferentes puntos de vista par crear el nuestroEl experto en comunicación digital José Antonio Alguacil. CORTESÍA FEFO VLOG