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El asteroide que se acerca el sábado a la Tierra preocupa poco... pero tampoco se podría evitar ya su colisión

El asteroide que se acerca el sábado a la Tierra preocupa poco... pero tampoco se podría evitar ya su colisión
De los peligros que podrían acabar con la especie humana en la Tierra, como un virus pandémico que fulmine a nuestra especie o una guerra termonuclear entre naciones, quizás la llega de un asteroide letal es la que despierta más temores. La especie humana puede encontrar curas ante las enfermedades y las guerras dependen de la pericia política de los gobernantes; pero al impacto de una enorme roca gélida contra nuestro planeta costaría más ponerle remedio. La última de gran tamaño, de hecho, extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años. ¿Por qué no podríamos ser nosotros los siguientes en evaporarnos?

La NASA vigila la trayectoria de los asteroides para detectar la posibilidad de que alguno afecte a nuestro planeta. . . y sus avanzados prismáticos se enfocan este fin de semana en 2002-PZ39, una roca congelada de entre 440 y 990 metros, que viaja a velocidad de 15 kilómetros por hora y que este sábado 15 de febrero se acercará a una distancia de la Tierra que la agencia estadounidense estima "potencialmente peligrosa": unos 5,7 millones de kilómetros (ver mapa en directo)Asteroid WatchNASA

La distancia parece lejana, pero los expertos estiman que cualquier cuerpo estelar que se acerque de ese modo debe preocupar al planeta. Se les llama, en la jerga astronómica, Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés). En caso de impactar el 2002 PZ39, debido a su tamaño, podría causar la muerte de millones de personas. Un escenario que solo imaginamos por los libros de ciencia ficción o por películas como 'Deep Impact'. ¿Con cuánta antelación sabríamos que un meteorito chocará contra la Tierra?

La NASA lleva vigilando a este objeto desde 2002, cuando fue descubierto en el complejo que el proyecto LINEAR tiene desplegado en una base del estado de Nuevo México que se utilizaba, precisamente, para tener bajo su radar a estos millones de trozos de roca que se quedaron vagando por el espacio cuando se formó el Sistema Solar hace ya 4. 600 millones de años.

Si el 2002 PZ39 atrae ahora una atención especial es porque las fuerzas de gravitación de la Tierra, a la distancia a la que pasará el asteroide, podrían atraer la roca a nuestro planeta. La probabilidad es infinitesimal, pero entra dentro de la zona de incertidumbre. ¿Estaríamos en condiciones de desviarlo en estas últimas horas que quedan hasta que llegue a su máxima aproximación? Asteroide 2002 PZ39NASA

Según los expertos, no. La NASA estima que un asteroide con una trayectoria de impacto no puede ser derribado en las últimas horas antes del choque. La masa y la velocidad de entrada (unos 70. 000 kilómetros por hora) harían imposible cualquier esfuerzo por detenerlo. En el caso que nos ocupa, ese 2002 PZ39, "ya no habría nada que hacer", explica a 20minutos Josep Maria Trigo, astrofísico y profesor del Instituto de Ciencias Espaciales. "Necesitaríamos décadas para reaccionar con alguna misión de desvío de asteroides y mitigar su impacto".

Trigo pone un ejemplo para imaginar el daño que infligiría la caída de este asteroide: el bólido de Cheliabinsk que cayó en 2013 sobre la estepa rusa. "Aquella roca tenía 20 metros, tuvo un impacto local y causó 1. 500 heridos", recuerda este experto, que también es investigador del CSIC. "Si eso lo hizo un meteorito de este tamaño, este 2002 PZ39 que tiene un kilómetro de diámetro causaría un cráter enorme, un invierno nuclear y una extinción global; las cenizas lanzadas a la estratosfera tardarían décadas en eliminarse. Sería catastrófico para todo tipo de vida, incluida la humana". 

La NASA calcula que más de cien millones de toneladas de objetos espaciales se desintegran cada día en la atmósfera terrestre. La mayoría de los que se acercan a la Tierra son asteroides que proceden del cinturón entre Marte y Júpiter, cuya órbita se altera por la influencia gravitacional de ambos planetas y por las colisiones entre ellos. Para que se cataloguen como "Objeto Potencialmente Peligroso", su órbita tiene que acercarle a menos de 7,5 millones de kilómetros de la Tierra y medir más de 140 metros. Ambos requisitos, pues, los cumple la roca 2002 PZ39 que nos visita este sábado, el día después de San Valentín. La aeronave Osiris-Rex de la NASA llega al asteroide Bennu para estudiar el origen de la vida

Respondida la duda de qué se puede hacer si la roca llega mañana a la Tierra —nada, según la ciencia— la otro cuestión es saber si existen ahora métodos para evitar el choque futuro de rocas similares y con una trayectoria de impacto más directa, como el asteroide Bennu, que tiene una probabilidad de 1 entre 2. 700 de impactar contra nuestro planeta entre 2175 y 2195.

"Estamos empezando a aprender cómo hacerlo, pero con la tecnología actual no podríamos interceptar un asteroide, solo paliar su impacto", explica Josep Maria Trigo. La solución no pasa por viajar hasta el asteroide y explotar allí una carga nuclear como sucede en Armaggedon. "Lo de Bruce Willis en esa película sería impensable hoy en día", matiza el científico barcelonés; "existe un pacto mundial para no lanzar al espacio cargas nucleares por una cuestión de seguridad". Los estudios actuales tienen que ver más con la cinética, esa rama de la ciencia que estudia el movimiento, velocidades y aceleraciones de los objetos.

Se puede entender esa solución cinética imaginando una mesa de billar, una bola negra maciza avanzando en un sentido. . . y una canica que sale disparada hacia ella en sentido contrario. ¿Qué capacidad tiene la canica de desviar la bola? O lo que es lo mismo, ¿puede un proyectil lanzado desde la Tierra desviar una roca que viaja a miles de kilómetros por segundo en dirección a nuestro planeta?

"Debes lanzar esa canica muy fuerte para que se incruste en la bola de billar. Y el desvío del asteroide dependería entonces de forma proporcional a la cantidad de material despedido en sentido opuesto que esa 'canica' provoque en la roca", apunta Trigo. En otras palabras, el desvío será proporcional a la eficiencia del cráter generado, medido en el material que salga despedido hacia el espacio. Dos vistas de la nave DARTNASA

Comprender esa capacidad de desvío es el objetivo del proyecto DART (dardo, en inglés) de la NASA, en el que también participa Josep Maria Trigo. La agencia ha puesto sus ojos en un sistema binario de asteroides bautizado como Didymos. La humanidad lanzará en 2022 sobre él su 'canica' —del tamaño de un coche— y el impacto sobre esa 'bola de billar'—un asteroide grande como un campo de fútbol— se producirá a 25. 000 kilómetros por hora. "Si logramos que el asteroide tarde siete minutos o se adelante ese tiempo al cruzar con la órbita terrestre, nos salvaríamos completamente porque ese el tiempo que tarda la Tierra en avanzar la distancia de su diámetro en su órbita alrededor del Sol", dice la NASA.

"Es un proyecto muy importante para comprender cómo de preparados estamos para hacer un pequeño desvío de un asteroide", abunda Trigo al respecto. El investigador del CSIC publicó hace dos años un trabajo junto a otros colegas en el Astrophysical Journal en el que se incidía, además, en la importancia de estudiar la composición de las rocas espaciales, su estructura interna y su densidad para anticipar la efectividad del impacto del proyectil y cuánto material arrancaría del asteroide para provocar su desplazamiento.

El método cinético, por su relativa simpleza y sus requirimientos tecnológicos, es el más avanzado actualmente para intentar desviar rocas amenazadoras para nuestro planeta. Pero la NASA estudia también otras dos soluciones: una es el método gravitacional (poner en órbita una nave alrededor de un asteroide para modificar su curso mediante la atracción mutua de ambos objetos). Científicos simulan el impacto de un gran asteroide contra la Tierra

Y ojo, tampoco se descarta la cinematográfica opción nuclear (detonar una bomba a cientos de metros de distancia de la roca). Una opción que, como dice Trigo, ahora está prohibida, pero que la agencia estadounidense estima como el último cartucho y el más efectivo para evitar un cataclismo "si el tiempo de aviso es corto o el asteroide es grande".

Ese escenario de tiempo y de tamaño se cumpliría con el asteroide 2002 PZ39 que la humanidad espera para este sábado. La probabilidad de reaccionar ya es nula. Pero la probabilidad de impacto tampoco es mucho mayor, teniendo en cuenta que su máxima aproximación con nuestro planeta será 15 veces superior a la distancia con la Luna. "No estamos preocupados", zanja la NASA.