El PSOE aceptó aplazar las elecciones vascas y gallegas con menos contagios que Cataluña, incluso más allá de julio en Galicia

El PSOE aceptó aplazar las elecciones vascas y gallegas con menos contagios que Cataluña, incluso más allá de julio en Galicia
Este viernes, los partidos del Parlament tomarán una decisión sobre si las elecciones en Cataluña pueden mantenerse para el 14 de febrero o si deben aplazarse debido a mala evolución de la pandemia. El Govern apuesta por esta segunda opción, mientras que el Gobierno central y el PSC se muestran abiertamente partidarios de mantener la fecha, alegando que si los catalanes pueden ir a trabajar o a hacer compras, también pueden ir a un colegio electoral. La pandemia, que ya dura casi un año, ya provocó en 2020 el aplazamiento de las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco, una experiencia que recuerda los factores que entonces se tuvieron en cuenta, tanto para desconvocar los comicios previstos para el 5 de abril como para volverlos a convocar el 12 de julio. Ministro o candidato: el Parlament decide esta semana el futuro inmediato de Salvador Illa

La diferencia principal con la situación actual es que, cuando en Galicia y en el País Vasco se decidió que las elecciones del 5 de abril no podían celebrarse todo el país estaba en el confinamiento domiciliario que impuso el primer decreto de estado de alarma, del 14 de marzo. 

Sin embargo, hoy los datos de contagios en Cataluña son peores que en la primera ola en Galicia y el País Vasco. Según datos del Ministerio de Sanidad, la incidencia acumulada del coronavirus a 14 días entre 100. 000 habitantes en Galicia el 5 de abril era de 183,11 casos y en el País Vasco, de 289,9. Este jueves Cataluña marcó una incidencia acumulada 532,44 casos. Tampoco en julio

En los dos casos, el PSOE estuvo de acuerdo en posponer los comicios y que incluso los socialistas no estuvieron tampoco de acuerdo con celebrarlos el 12 de julio en Galicia, a pesar de que la situación epidemiológica era mejor que la actual y de que los expertos advirtieron de la oportunidad antes de la previsible llegada de la segunda ola en el otoño, como así terminó siendo.

Entonces, los socialistas se unieron al resto de partidos vascos y gallegos para aplazar las elecciones del 5 de abril, pero más llamativa fue la negativa de los socialistas gallegos a celebrarlas al 12 de julio. Según se relata en el decreto de la Xunta correspondiente a esa convocatoria electoral que consta en la web de la Junta Electoral de Galicia, el PP, En Marea y Cs se mostraron partidarios de las elecciones en julio y el PSOE, Galicia en Común y el BNG se mostraron en contra.

Como ocurre ahora ante la decisión que tiene que tomarse en Cataluña, la decisión se apoyó en informes de expertos de la Xunta e independientes, que esgrimieron argumentos como los que ahora emplea el PSC para pedir que se mantenga la fecha de las elecciones catalanas, es decir, que la pandemia no va a terminar todavía en bastante tiempo y que las condiciones permiten ir a votar.

Según el decreto de convocatoria electoral en Galicia, los expertos concluyeron que "la duración de la pandemia puede extenderse fácilmente a 18 o 24 meses y lamentablemente durante mucho tiempo no va a existir una situación en la que haya una seguridad sanitaria absoluta". Condiciones de seguridad

En julio de 2020, tras levantarse el estado de alarma y terminar la transición hacia la "nueva normalidad", la situación de la pandemia era mucho mejor de la que había en abril y que ahora en Cataluña. Entonces, se valoró que persistía la emergencia sanitaria pero no ya lo peor de la pandemia, sustanciado en el estado de alarma que se había levantado hacía poco.

"Existe el riesgo de que, si no se convocan ahora las elecciones, las condiciones en un momento posterior (septiembre u octubre) puedan llegar a ser peores, de modo que puede peligrar o estar en juego la convocatoria por nuevos rebrotes o posibles confinamientos", indicó el decreto gallego, que no sirvió para convencer a los socialistas de las elecciones en julio, algo muy distinto a la posición actual del PSC, el PSOE y el Gobierno en relación a Cataluña.

Otra de las conclusiones que, en este caso, arrojaron los expertos en el País Vasco para avalar el aplazamiento de las elecciones del 5 de abril fue que por muchas precauciones que se tomaran para garantizar que fueran seguras, no se consideraron suficientes a finales de marzo. Ahora, el PSC defiende que lo que tiene que hacer el Govern es poner las condiciones adecuadas para ir las urnas el 14-F.

Según la Junta Electoral del País Vasco, "la Administración electoral había previsto ya medidas preventivas para proteger la votación y del recuento de votos de un modo que minimizase la posibilidad de contagio·, entre ellas, "una limpieza desinfectante intensiva de los locales y del material electoral, la gestión de colas y de distancias en el local electoral; la provisión de elementos para la higiene de manos y gel hidroalcohólico, así como de guantes para las personas que actuasen como miembros de mesa electoral, interventoras, apoderadas y representantes de la administración".

Entonces no pareció suficiente para aplazar unas elecciones que el PSOE vasco vio el año pasado con buenos ojos. "Sin embargo, tales medidas preventivas resultan hoy insuficientes, a la vista de la situación de emergencia sanitaria, para garantizar la protección de la salud pública y el normal desenvolvimiento de las elecciones sin que se afecte al derecho de participación de la ciudadanía y al libre ejercicio del derecho de sufragio"