La expareja Mayweather dejó constancia de las palizas que recibía antes de morir: "Te voy a matar delante de tus hijos"

La expareja Mayweather dejó constancia de las palizas que recibía antes de morir: "Te voy a matar delante de tus hijos"
Los problemas continúan para Floyd Mayweather Jr. El exboxeador perdió a su expareja, Josie Harris fallecida hace apenas un mes, y hace solo unos días murió su tío y entrenador Roger. Ahora han salido a la luz unos escritos de Harris que vuelven a poner a 'Money' en el centro de la polémica.

La expareja de Mayweather, que fue encontrada sin vida en el interior de un vehículo en California, se había separado del deportista tras denunciar un caso de violencia doméstica  por el que Floyd entró en prisión durante dos meses.

Eso sí, Josie Harris había preparado varios escritos para divulgar los malos tratos de Mayweather en un libro, según han desvelado medios norteamericanos.

Algunas de las revelaciones de la mujer, que requirió asistencias médicas en varias ocasiones, son demoledoras, pues explica que recibió una paliza delante de sus tres hijos (de 7, 9 y 11 años) y deja frases como: “Casi me mata”.

Harris describe con todo detalle un duro episodio en el que le tiró del pelo para arrastrarle por la habitación y "sentí que me estaba sacando el cuero cabelludo del cráneo". Además, afirma que Mayweather le llegó a decir "te voy a matar delante de tus hijos". Parte del relato

“Mis ojos se abrieron al sonido de mis propios gritos. El dolor me atravesó el cráneo cuando levanté la vista y vi a Floyd. Él sostenía la parte de atrás de mi cabello, parándose sobre mí con una mano, golpeando la parte de atrás de mi cabeza con la otra, arrastrándome fuera del sofá y tirando de mí por toda la habitación”.

“Los muebles en la sala de estar cayeron después de lanzarme como una muñeca de trapo. Floyd, escucha a tus hijos. Estás haciendo esto frente a tus hijos. Me estremecí ante el dolor agonizante que sentía en mi cabeza y grité nuevamente hasta que me dejó ir”.

"Antes de que pudiera decir algo, Floyd volvió a apretarme el cabello y me golpeó la nuca. Estaba decidido a darme una lección. Podía verlo en sus ojos. Cuando me senté, me agarró del brazo y me lo retorció a la espalda. Abrí los ojos cuando él agarró mi cabello nuevamente. Sentí que me estaba sacando el cuero cabelludo del cráneo. Me puse ambas manos en el pelo, tratando de aliviar el dolor”.