¿Último día de confinamiento?

¿Último día de confinamiento?
¿Último día de mi confinamiento? Eso espero. Deseo. Cruzo los dedos. Y tal y como ha sido la tónica durante toda esta cuarentena, es un día de tensa espera: pendiente del teléfono, del e-mail, viendo si entra por fin el informe del laboratorio con el resultado de las pruebas que me he hecho esta mañana a primera hora (escribo esto a las 19. 00 de la tarde del martes). Han sido dos, una prueba serológica para ver si he superado la enfermedad y si he generado inmunidad; es decir, para saber si tengo ya un ejército de anticuerpos para combatir a ese bicho en caso de que se vuelva a cruzar en mi camino. La otra, la temida PCR. Saber si he negativizado ya la Covid o no. "Antes o después todos pasaremos por esto. La lotería es cómo y en qué momento"

El resto de la familia ya tiene vía libre para salir: la médica del centro de salud nos ha llamado para darnos el alta. Ya han superado los 14 días de aislamiento, ya no tienen síntomas (en el caso de mi hijo nunca los tuvo, aunque también dio positivo), así que ya no contagian. Mi caso, por protocolos médicos de mi empresa, es diferente. Tenemos que asegurarnos de que puedo ir tranquila a la redacción. Por mis compañeros y por mí. Si algo me obsesionó los primeros días tras mi positivo fue no saber si había contagiado a alguien. Repasaba mentalmente con quién había estado, cuánto tiempo, si en algún momento me había quitado la mascarilla. Solo cuando llegaron los negativos de todos mis compañeros respiré.

15 días en los que me he acordado muchas veces de todos los que no han superado esta enfermedad. De los que peor lo pasaron en el pico de la pandemia, de los que estuvieron días y meses ingresados en la UCI, luchando por respirar y por salvar su vida. Y de los que han salido, pero con graves secuelas. "Si hoy me ven en el informativo, ya saben cuál habrá sido el resultado"

Estos días he podido hablar con una de las enfermeras que trabajaba en mi centro de salud. Le había perdido la pista y ya sé por qué: enfermó en marzo y sigue de baja. Una chica joven, sin patologías previas, que se ha quedado con el corazón "hecho polvo" (tal y como me dijo ella): no puede atender ni siquiera a sus hijas. Ha contado su día a día en redes con el hashtag #Ali3738, por si lo quieren ojear. Ella sigue batallando para recuperar su normalidad. Y no tira la toalla. Una valiente.

Mientras espero el resultado me entra el mensaje de una amiga: su hijo se ha contagiado en el cole y ella también ha dado positivo. Empiezan a ser constantes los mensajes de conocidos o familiares que están dando positivo y el otoño no ha llegado todavía. Sabemos que antes o después todos pasaremos por esto. La lotería es cómo lo pasaremos y en qué momento.

Me acaban de llamar: ya tienen el resultado de la serología. He generado anticuerpos, soy inmune y ya no contagio. Solo queda la PCR. Si hoy me ven en el informativo, ya saben cuál habrá sido el resultado. Crucen los dedos.