Todos con mascarilla en el Palacio del Pueblo salvo los jefes del Politburó

Todos con mascarilla en el Palacio del Pueblo salvo los jefes del Politburó
Impresionaba ver hoy el Gran Palacio del Pueblo pequinés lleno de delegados cubiertos con mascarilla e impactaba aún más, en medio de ese aluvión de prevención antivirus, contemplar a la plana mayor del Partido Comunista presidiendo el plenario desde la tribuna a cara descubierta. Un símbolo más, difícil de entender para un occidental, de esa singular cultura del "comunismo con características chinas" y del poderío y la autoridad que ejercen las 23 personas que comandan los destinos de la segunda potencia del planeta. Y en el centro de todos ellos, como una presencia casi evanescente y un gesto de tranquilidad indescifrable, el comandante supremo y presidente chino, Xi Jinping, con un aspecto ligeramente avejentado y la mirada en algún lejano lugar de la galaxia, por encima del bien y del mal, mientras las cámaras le enfocaban. La apertura hoy de la reunión anual del "parlamento" chino en la época del coronavirus dejó imágenes para la historia, nunca antes vistas en el Gran Salón del Pueblo que bordea la plaza de Tiananmen, construido en 1959 para celebrar el décimo aniversario de la República Popular China. UN PALACIO TRISTE DE GUANTES DE LATEX Y CONTROLES DE TEMPERATURA Los más de 2. 000 delegados asistentes a la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPC), preludio a la Asamblea Nacional Popular (ANP) que comienza mañana, tuvieron que someterse a test de ácido nucleico, continuos controles de temperatura y al confinamiento en sus hoteles, solo roto por su asistencia controlada al plenario. Tampoco las aglomeraciones eran las de otras ocasiones, cuando los delegados se juntaban en corrillos en los salones y pasillos del Palacio o concedían entrevistas a los periodistas. Hoy todos fueron introducidos en el Gran Salón y salieron rápidamente al concluir la reunión hacia sus autobuses. El Palacio tampoco era el mismo de siempre: el olor a desinfectante lo impregnaba todo, sus empleados lucían guantes de latex y mascarilla y en sus grandes ascensores no se amontonaban delegados y funcionarios sino un máximo de seis personas. Aunque el Gran Salón estaba lleno y los delegados sentados como siempre sin mayor distancia de separación entre ellos, los pasillos y las salas estaban tristes y vacíos, muy lejos del bullicio habitual. Algunos carteles recordaban además que nadie podía formar corrillos, conversaciones, ni desprenderse de las mascarillas, siempre y cuando, eso sí, uno no formase parte del Politburó. RUEDAS DE PRENSA RETRANSMITIDAS EN 5G QUE PARECEN EN VIVO Las ruedas de prensa y las entrevistas eran hoy virtuales, retransmitidas a distancia con redes 5G de última generación, con una definición tan alta que a veces los periodistas creían estar viendo a los portavoces en persona. El climax de la virtualidad se alcanzó con la tradicional comparecencia previa ante los medios del portavoz de la ANP, Zhang Yesui. En una gran sala, la tribuna de los oradores la ocupaba esta vez una pantalla gigante flanqueada por otras dos, en la que Zhang y sus ayudantes parecían más reales que si estuvieran allí. El detalle, la resolución y la profundidad de la imagen le conferían un aspecto tridimensional asombroso, apenas empañado por las pequeñas cámaras en el suelo de la tribuna que permitían a su vez a los comparecientes observar a los periodistas. "Es extraño y único, refleja los tiempos en los que vivimos, es algo interesante de ver, no sé si de fotografiar, es un poco raro para un fotógrafo venir aquí", comentaba a Efe Andreas Verdelli, reportero gráfico de la agencia Getty. El reducido grupo de veinte periodistas, fotógrafos y cámaras internacionales que pudieron acceder hoy al Palacio del Pueblo, presenciaron el plenario desde el tercer piso, en lugar del segundo habitual, agrandando aún más la distancia que los separaba de los delegados. La reportera de la televisión estatal china Jingzhe Cui consideraba, sin embargo, las medidas de prevención tanto en el plenario como en las ruedas de prensa "acertadas y necesarias" para prevenir cualquier riesgo y estimaba que podrían generalizarse en el futuro. Las autoridades chinas recibieron más de 3. 000 solicitudes para cubrir la principal cita política anual del año en China pero ha permitido el acceso de apenas unas decenas entre periodistas chinos e internacionales. Todos ellos deben someterse igualmente a test de coronavirus, guardar cuarentena en un hotel y desplazarse solo entre éste y el Palacio del Pueblo, en autobuses controlados, mientras dure la Asamblea o quieran cubrirla. Javier García